Aberrometría, corrección visual a la medida de cada individuo

En el campo profesional de la salud visual existen varias técnicas quirúrgicas para corregir defectos refractivos como la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía. En los últimos años, estas técnicas quirúrgicas se han visto beneficiadas por nuevas tecnologías médicas que aseguran mejores resultados y reducen las probabilidades de sufrir complicaciones durante y después de una cirugía. Una de las tecnologías que más interés ha despertado en el campo de la salud visual es la aberrometría.

La aberrometría es un examen diagnóstico que se realiza utilizando un aberrómetro, este es un sensor de onda que mide las imperfecciones naturales de la óptica del ojo (llamadas aberraciones ópticas). Aunque existen varios tipos de aberrómetros, todos están basados en un mismo principio: cuantificar y medir las desviaciones que sufre la luz en su recorrido por los elementos que componen el ojo.

Las imperfecciones ópticas conocidas comúnmente son la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Sin embargo, hay otras aberraciones que todos tenemos en mayor o menor grado y que influyen en la calidad de nuestra visión. Muchas de ellas están presentes desde el nacimiento, otras se van adquiriendo con los años y algunas se producen al someternos a una cirugía refractiva.

Por sorprendente que parezca, la corrección visual de defectos refractivos como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo con técnicas quirúrgicas sin aberrómetro crea nuevas aberraciones ópticas que el paciente no tenía.

Gracias a la aberrometría es posible saber de antemano las aberraciones que van a ser inducidas en una cirugía con rayo láser. Así las cosas, durante la cirugía de corrección visual de un defecto refractivo se pueden corregir también las aberraciones detectadas durante la aberrometría, evitando que esas imperfecciones empeoren luego de la cirugía refractiva.

La cirugía refractiva con aberrómetro tiene otra ventaja muy importante y es que además de ser un tratamiento altamente individualizado, es también altamente eficaz y por lo tanto requiere de menos impactos de rayo láser. Menos impactos implican adelgazar menos la córnea. Esto se traduce en una mayor seguridad para el paciente y en una excelente oportunidad de corrección visual para quienes tienen corneas muy delgadas.

Los aberrómetros permiten definir toda la gama de imperfecciones ópticas (aberraciones) en un ojo, como si se tratara de una huella digital. Antes de la aberrometría, los defectos refractivos como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo se corregían quirúrgicamente de una forma similar para todo el mundo. Así las cosas, el mayor valor agregado del aberrómetro es que permite realizar tratamientos personalizados gracias a la capacidad que tiene de medir las imperfecciones específicas de cada ojo.

En conclusión, la aberrometría permite hacer cirugías refractivas personalizadas con una mayor exactitud y resultados visuales más estables.